21 Agosto

INTRIGAS POLÍTICAS

(Dn. 11:6)

A primera vista, este versículo es bastante difícil de entender. Como aprenderemos a lo largo de esta sección de Daniel 11, si no tomamos el tiempo necesario para estudiar la historia de las dinastías de Ptolomeo y Seléuco, no entenderemos la Palabra de Dios y por consiguiente no sacaremos provecho espiritual de esta porción de las Escrituras.

En el año 305 a.C., Ptolomeo se independizó del antiguo Imperio Griego y se auto nombró rey de Egipto, fundando de esa manera la dinastía de los Ptolomeos. Poco después de hacerse rey, acudió a la defensa de los habitantes de la isla de Rodas, quienes le otorgaron el título de “Soter”, que significa “Salvador”. Sin embargo, pasó a la historia como Ptolomeo I. En el año 285 a.C., cedió el trono a su hijo Ptolomeo Filadelfo , quien es conocido como Ptolomeo II. Su padre lo favoreció sobre su hijo mayor, Ptolomeo Cerauno (el que asesinó a Seléuco), porque Ptolomeo Filadelfo era más prudente y menos belicoso que sus dos hermanos.

Gracias a las grandes victorias que tuvo al extender su reino, Seléuco recibió el apodo de “Nicator”, que significa “Victorioso”. Sin embargo, por ser el fundador de la dinastía de los Seléucidas, es conocido por los historiadores como Seléuco I. A pesar de su apodo, Seléuco I no pudo evitar una muerte violenta. Mientras Ptolomeo I murió de causas naturales en el año 283 a.C., Seléuco I murió dos años después, asesinado por Ptolomeo Cerauno. La muerte de ambos refleja cómo vivieron, y es significativo que Ptolomeo I fue el único de los generales de Alejandro Magno que murió tranquilamente; los demás fueron asesinados.

Luego del asesinato de Seléuco I, su hijo Antíoco I lo sucedió como rey. No le fue fácil mantener el control de todo el territorio que heredó de su padre y se vio forzado a buscar la paz con Ptolomeo II. Por su lado, Ptolomeo II estaba deseoso de vivir en paz, porque no era un hombre de guerra y prefería la diplomacia sobre el conflicto armado. Siguiendo la práctica de los Faraones antiguos, Ptolomeo II se otorgó atribuciones divinas y recibió el apodo de “Epífanes”, que significa “Dios revelado”. Ptolomeo II patrocinó la ciencia y las artes, desarrollando la famosa biblioteca en Alejandría. Dada la presencia de cientos de miles de judíos en esa ciudad, Ptolomeo II ordenó la traducción de las Escrituras de los judíos al idioma griego, en la versión conocida como la Septuaginta que vino a ser la “Biblia” de los apóstoles y de la Iglesia Primitiva. La traducción del Antiguo Testamento al idioma griego indica que 250 años antes de la fundación de la Iglesia cristiana, Dios ya estaba preparando el camino para la extensión del evangelio. La mayoría de los primeros predicadores usaron la Septuaginta como su “Biblia” e instruyeron a los nuevos creyentes sobre la base de esta versión de las Escrituras.

Para facilitar el análisis de los siguientes versículos, presentaremos a continuación una cronología de los reyes del norte y del sur.

Cuando Antíoco I murió, en el año 261 a.C., fue sucedido por su hijo Antíoco II, quien recibió el apodo de “Teo”, que significa “Dios”. Fue otorgado este apodo en el año 258 a.C. por los ciudadanos de Mileto, luego de que los salvara de un ataque militar por parte de sus enemigos. Durante los primeros años de su reinado, Antíoco II libró guerras costosas contra Ptolomeo II. Cansados de tantos gastos y pérdidas militares ambos decidieron establecer un acuerdo de paz. El libro de Daniel hace referencia a dicho acuerdo doscientos años antes de los hechos, prediciendo: “Al cabo de años harán alianza” (v.6a).

Ambos líderes pusieron de su parte para lograr la paz. Ptolomeo II envió a su hija Berenice a Siria con una enorme escolta y una suntuosa dote para casarse con Antíoco II, mientras que Antíoco II acordó divorciarse de su primera esposa, Laodicea, con la cual ya tenía dieciséis años de casado. Además, se comprometió desheredar a los dos hijos que tuvo con Laodicea, Seléuco Calinico y Antíoco Hierax, y aceptó tomar como heredero al primer hijo que naciera de su matrimonio con Berenice.

La paz se cimentó en el año 252 a.C., tal como lo dice el v.6, “la hija del rey del sur vendrá al rey del norte para hacer la paz”. Lamentablemente, a pesar de todos los esfuerzos que hicieron la paz no fue duradera. La historia es muy compleja, pero en resumen lo que pasó fue lo siguiente. Ptolomeo II murió en enero del año 246 a.C. y fue sucedido por su hijo, Ptolomeo III Evergetes (“Benefactor”), el hermano de Berenice. Antíoco II aprovechó esa coyuntura para separarse de Berenice y volver a unirse con su primera esposa, Laodicea. Seis meses después, Antíoco II también murió, probablemente envenenado por Laodicea, quien ordenó la muerte de Berenice y el hijo que tuvo con Antíoco II, que estaba destinado a heredar su trono. De ese modo se cumplió exactamente las palabras proféticas de Daniel acerca de la hija del rey del sur: “Pero ella no podrá retener la fuerza de su brazo, ni permanecerá él, ni su brazo; porque será entregada ella y los que la habían traído, asimismo su hijo, y los que estaban de parte de ella en aquel tiempo” (v.6b).

REFLEXIÓN

Antíoco II hizo mal en divorciarse de su esposa para hacer la paz con Egipto, porque el fin nunca justifica el medio. Sin embargo, Laodicea hizo peor en asesinar a su ex esposo, juntamente con su rival (Berenice) y su hijo. El resultado de tantas malas acciones no pudo ser otra cosa que más sufrimiento y muerte, como veremos en los vv.7-9.

Tomemos un momento para meditar sobre nuestras vidas. ¿Hemos actuado injusta y violentamente contra otros? Si es así, merecemos cosechar sufrimiento y dolor. Dios es capaz de cuidarnos si somos Sus hijos, pero tenemos que arrepentirnos de cualquier maldad que hemos cometido al buscar una ventaja personal sobre otras personas.

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